¿Puede la solidaridad existir entre las gentes oprimidas del Sur?

by: Wobusobozi Amooti

La primera vez que me encontré con la noción de cooperación Sur-Sur fue cuando leí la Pedagogía del oprimido de Paulo Freire 1.

En esta obra tan profundamente trascendental, Freire argumenta a favor de la praxis de la revolución que restaura la humanidad de las gentes oprimidas a través de un tipo especial de educación: un proceso de des- y reaprendizaje en el cual les revolucionaries ayudan a les oprimides a deconstruir las fuerzas psicológicas que mantienen sus mentes en un estado de opresión, y luego a construir una nueva perspectiva del mundo que cambia su mentalidad de verse a sí mismes como un piñón aislado de la monstruosa maquinaria de la opresión.

El único camino hacia la libertad se hallaba en lo que denominó “la hermandad del hombre” —a medida que les oprimides alrededor del mundo unieran fuerzas

En su análisis, Freire creía que la única forma de terminar la opresión era que les opresores se re-educaran hacia la humanidad; sin embargo, esto fue instantáneamente controvertido, ya que les opresores no tenían incentivos para abandonar su posición como opresores, y no aceptarían tal educación. El único camino hacia la libertad se hallaba en lo que denominó “la hermandad del hombre” —a medida que les oprimides alrededor del mundo unieran fuerzas, les opresores no tendrían más opción que renunciar a su posición como opresores, ya que estarían superades por el poder colectivo de les oprimides. 

Hasta 2020, se estima que Suramérica cuenta con una población de 430 millones de personas, mientras que África y Asia tienen poblaciones de 1.3 mil millones y 4.6 mil millones de personas, respectivamente. De las 7.9 mil millones de personas que habitan el mundo, al menos 6.3 mil millones (más del 80%) viven en lo que ahora llamamos el Sur Global. Cuando se toma en cuenta que estas son las regiones donde habitan las personas más pobres del mundo, de inmediato se aprecia lo peligroso que era el pensamiento de Freire. 

Freire no estaba solo en su pensar. Ya han habido esfuerzos de unir al Sur Global en el pasado —el Movimiento de Países no Alineados de la era de la guerra fría y el reciente bloque BRICS son formaciones notables encaminadas hacia esa dirección—; sin embargo, estos esfuerzos han sido en su mayor parte uniones políticas de conveniencia, fácilmente viciadas por posturas occidentales, sobornos e intimidaciones. Por consiguiente, aún no hemos visto el tipo de unión que pudiera sacudir o suplantar el poder del Norte Global.  El tipo de solidaridad que Freire visualizó es aún un mito elusivo que se mantiene vivo gracias a grupos disparatados en los márgenes del movimiento global contra la opresión. 

Una razón evidente para mí es el éxito de la educación colonial y de la industria colonial del entretenimiento. Estas fuerzas gemelas han registrado un éxito increíble en forjar una cultura global que mantiene al Sur Global dependiente del Norte Global para tener identidad y recibir validación y acceso a oportunidades e información. Una persona africana promedio, por ejemplo, sabe más de los estados americanos y europeos que sobre el estado de su localidad inmediata. ¿Es imposible tener una solidaridad significativa en el Sur Global si no hay enlaces culturales que unan a nuestra gente?

No obstante, en mi opinión la esperanza no está perdida. Por lo contrario, estamos viviendo en tiempos donde muchas fuerzas disruptivas están creando oportunidades para que la solidaridad emerja a una escala que nunca habíamos visto. En 2020, el mundo presenció una singularidad jamás vista. Justo en medio de la pandemia, el mundo entero se tomó las calles en solidaridad con las protestas #blacklivesmatter en Reino Unido. Millones de personas, atrapadas y aburridas en sus hogares por restricciones de cuarentena, tuvieron la experiencia visceral de ver morir a un hombre negro en una transmisión en vivo —algo que habían visto en repetidas ocasiones en periódicos y que fue marcado como una estadística—, y hubo un quiebre. El mundo entero se tomó las calles. Más importante aún, el Sur Global se levantó en solidaridad como nunca se había visto. 

Se publicaron muchas historias sobre estas protestas, pero ninguna, para mí, capturó el espíritu de solidaridad de forma tan contundente como el fotorreportaje de Isabella Gomez Sarmiento que se publicó en el sitio web de NPR. El artículo presenta imágenes de activistas de África, India y Suramérica usando artes visuales para expresar su descontento con el asesinato de George Floyd y su solidaridad con las protestas. Esta persona previamente desconocida se inmortalizó durante la noche, pero fue la acción de artistes y escritoris —no de polítiques— lo que la convirtió en el símbolo de un movimiento global: una cara desconocida en la muchedumbre se volvió un ícono para toda persona oprimida del mundo.

Si bien los intentos previos de solidaridad Sur-Sur fracasaron porque les polítiques son inconsistentes y fáciles de comprar, la historia de #blacklivesmatter nos mostró que les artistes pueden ser la chispa que le dé vida a la visión de Paulo Friere de solidaridad universal para les oprimides. Para acceder a este potencial, les artistes en el Sur Global deben enfocarse en la creación de uniones de conversación e intercambio de pensamientos dentro del Sur Global, e ir más allá, usando estas uniones para romper la hegemonía del Norte Global sobre la educación y el entretenimiento en el Sur Global.

Imagen por: Erik Tlaseca

Traducción: Lola Malavasi Lachner

Wobusobozi Amooti

Uganda, Escritor, editor, director de teatro

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